La Coloma

El pueblo conocido por La Coloma aparece en el Nomenclátor de Nombres Geográficos Normalizados de Cuba. Se encuentra en los 22º 15´de latitud norte y los 83º 34´ de longitud oeste y su nomenclatura es 3482-I-b.

Su término toponímico se explica por la corrupción lingüística al pronunciar Columela, apellido de un sacerdote jesuita que fue destacado en ese lugar para proteger los intereses de su Orden a mediados del siglo XVIII.

Su uso como puerto o embarcadero es mucho más antiguo, incluso anterior a la existencia misma del Partido de San Rosendo y de la Jurisdicción de la Nueva Filipina, pues prestó ese servicio a Consolación, cabeza de la Jurisdicción conformada desde el 18 de octubre de 1607. Era costa infestada de filibusteros según informe de 1630, cuando se le conocía como puerto del Flamenco (pirata holandés); pero ya en 1665 se considera más seguro y el Memorial de ese año, enviado al Rey por parte del Capitán General de La Española, Sebastián Fernández de Gamboa, quien le llama Puerto de Las Llanadas, lo recomienda para que allí se construya un astillero.

En 1679 según documento copiado en el Archivo de Indias, puede leerse que el puerto natural pertenecía al Corral de San Lorenzo, el cual había sido mercedado al administrador de bienes de la viuda de Melchor de Rojas, Doña Juana Dionisio Recio. Este señor, llamado Ubaldo de Arteaga lo utilizaba sobretodo para embarque del tabaco que se producía en la zona de Consolación.

Constituido el Partido San Rosendo de Pinar del Río, se embarcarán también los productos del mismo por este lugar, que ya sería parte del barrio San Lorenzo, constituido en 1719. Lo mismo hará el Teniente Gobernador de la Nueva Filipina desde su establecimiento en el poblado de Pinar del Río a finales del siglo XVIII cuando ya se alternaban los nombres de embarcadero de San Lorenzo con el de embarcadero de Calaumela o de Columela o de Coloma. Este sacerdote llamado Lucio A. Columela, desaparece de la escena por la expulsión de los jesuitas en 1767, dejó la primera descripción del lugar, por supuesto, sin llamarle Coloma. Con ese nombre lo describe Tranquilino Sandalio de Noda en su octava carta a Silvia, fechada el jueves 30 de abril de 1840 cuando señala: “por la del poniente está, más hacia el mar, el de La Coloma donde están las dichas dos casas y un muellecito que ha hecho un interesado”.

No sólo el crecimiento económico de Vueltabajo y su producción tabacalera impulsó el desarrollo de su población, también lo fue la transportación, la vía de comunicación más usada entre la capital de la provincia con la capital de la Isla, desde muy temprano hasta finales del siglo XIX fue La Coloma, por su servicio de vapores y balandras que iban a Batabanó. Además la industria pesquera ha incidido en su evolución, así como sus colaterales, pues astillero desde la década del 30 y a finales de ésta en 1939, fábricas de mariscos fueron antecedentes de su desarrollo industrial de hoy.

Entre 1878 y 1953 aproximadamente, La Coloma no perteneció al municipio de Pinar del Río, si no al de San Luis, en ese primer año incluso, perteneció al de San Juan y Martínez, porque San Luis fue parte de este último hasta el 23 de mayo de 1879. Pero ello sólo se recuerda como una curiosidad por muchos pues en realidad los vínculos con la población de Pinar del Río siempre se mantuvieron por estar en uno de sus barrios desde 1719. De todos modos, Cuba en la Mano recoge a La Coloma como “barrio del término de San Luis con 618 habitantes en 1940”.

La población va en ascenso pues en 1953 ya tiene 1906 habitantes. Ese año es significativo para su historia local pues Fidel estuvo en ella acompañado por el pinareño Israel García y se reunieron con el patrón de barco Pedro García con el objetivo de organizar el movimiento revolucionario en la zona. Movimiento que será el del 26 de julio después de la gesta del Moncada.

Las pésimas condiciones de vida existentes como secuela de la desgobernación y el latrocinio irían desapareciendo a partir del primero de enero de 1959 cuando esos primeros pasos dados en la organización del Movimiento revolucionario, cristalizarían en el triunfo de la Revolución Cubana.

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